Podéis estar seguros y aceptar plenamente esta verdad (58): nos fatigamos y luchamos porque tenemos puesta la esperanza en Dios vivo, que es Salvador de todos los hombres, principalmente de los fi eles (59).
No perdáis, por tanto, vuestra confianza, que tiene una gran recompensa (56): pues necesitáis paciencia para conseguir los bienes prometidos cumpliendo la voluntad de Dios (57).
Pues conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que, siendo rico, se hizo pobre por vosotros, para que vosotros fueseis ricos por su pobreza (51).