Cuando vine a vosotros, hermanos, no vine a anunciaros el misterio de Dios con sublime elocuencia o sabiduría (1), pues no me he preciado de saber otra cosa entre vosotros sino a Jesucristo, y éste crucificado (2).
Cuando vine a vosotros, hermanos, no vine a anunciaros el misterio de Dios con sublime elocuencia o sabiduría (1), pues no me he preciado de saber otra cosa entre vosotros sino a Jesucristo, y éste crucificado (2).
Os exhorto, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que todos tengáis un mismo lenguaje, y no haya divisiones entre vosotros, sino que viváis (16) unidos en un mismo pensar y en un mismo sentir (36).
Cuando vine a vosotros, hermanos, no vine a anunciaros el misterio de Dios con sublime elocuencia o sabiduría (1), pues no me he preciado de saber otra cosa entre vosotros sino a Jesucristo, y éste crucificado (2).
Os exhorto, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que todos tengáis un mismo lenguaje, y no haya divisiones entre vosotros, sino que viváis (16) unidos en un mismo pensar y en un mismo sentir (36).
Cuando vine a vosotros, hermanos, no vine a anunciaros el misterio de Dios con sublime elocuencia o sabiduría (1), pues no me he preciado de saber otra cosa entre vosotros sino a Jesucristo, y éste crucificado (2).